viernes, 10 de agosto de 2012

Etroy...

Siempre se ha dicho que en América todo es grande. Pero cuando entré a mi cuarto y vi la cama en la que tengo que dormir los próximos 4 meses... ¡Madre del amor hermoso!       
Para que os hagáis a la idea… Si fuera un coche sería un Hammer, si fuera un deportista sería Pau Gasol, y si fuera una talla de ropa sería la de ¡OBESOS MÓRBIDOS! Vamos… que  es tan  grande y está taaan lejos del suelo que cada noche me juego la vida... Velad por mí ¡Os lo ruego!

La verdad es que al principio la habitación me pareció un poco cutre, pero las fotos, las postales, y las estanterías y armarios llenos de cosas, han hecho que sea bastante hogareña. A todo esto debemos añadirle que mi compañera de cuarto es un encanto. Es una vietnamita de veintiún años que está conociendo lo que es el mundo, aquí, en la universidad. ¿Por qué digo esto? Porque hoy hemos tenido una “Welcome Party” y cuando he llegado me he sentido como 10 años menor, ya que la fiesta consistía en cenar, ver a un mago hacer los típicos trucos “graciosillos” y jugar al juego de las sillas. Después, RJ ha animado un poco el ambiente enseñando a bailar a todo el mundo (osea, a asiáticos, que suponen el 80% de las personas instaladas en residencias, ¿Seguro que estoy en USA?) Os aseguro que ver bailar salsa a un coreano… ¡No tiene precio!

Al salir, la vietnamita me ha dicho que se lo había pasado increíblemente bien y que jamás había bailado así… En su país vuelve a casa las 10 de la noche y no puede ir ni a bares ni a discotecas... Entonces me he sentido mal por menospreciar la “Welcome Party”. No ha estado tan mal bailar la Macarena…

Lo mejor de estos cuatro días ha sido ver que la gente  de aquí es simpatiquísima y que, te conozcan o no, te saludan y te preguntan cómo estás. Si es que, al fin y al cabo, a pesar de estar a 7.000km…¡Etroy en un pueblo!

No hay comentarios:

Publicar un comentario