Para que os hagáis a la
idea… Si fuera un coche sería un Hammer, si fuera un deportista sería Pau Gasol,
y si fuera una talla de ropa sería la de ¡OBESOS MÓRBIDOS! Vamos… que es tan
grande y está taaan lejos del suelo que cada noche me juego la vida...
Velad por mí ¡Os lo ruego!
La verdad es que al principio la
habitación me pareció un poco cutre, pero las fotos, las postales, y las
estanterías y armarios llenos de cosas, han hecho que sea bastante hogareña. A
todo esto debemos añadirle que mi compañera de cuarto es un encanto. Es una
vietnamita de veintiún años que está conociendo lo que es el mundo, aquí, en la universidad.
¿Por qué digo esto? Porque hoy hemos tenido una “Welcome Party” y cuando he llegado
me he sentido como
10 años menor, ya que la fiesta consistía en cenar, ver a un mago hacer los
típicos trucos “graciosillos” y jugar al juego de las sillas. Después, RJ ha
animado un poco el ambiente enseñando a bailar a todo el mundo (osea, a asiáticos, que suponen el 80% de las
personas instaladas en residencias, ¿Seguro que estoy en USA?) Os aseguro que ver bailar salsa a un coreano… ¡No tiene precio!
Al salir, la vietnamita me ha
dicho que se lo había pasado increíblemente bien y que jamás había bailado así… En su país vuelve a casa las 10 de la
noche y no puede ir ni a bares ni a discotecas... Entonces me he sentido mal por menospreciar la “Welcome Party”. No ha
estado tan mal bailar la Macarena…
Lo mejor de estos cuatro días ha
sido ver que la gente de aquí es simpatiquísima y que, te conozcan o no, te
saludan y te preguntan cómo estás. Si es que, al fin y al cabo, a pesar de estar a
7.000km…¡Etroy en un pueblo!
No hay comentarios:
Publicar un comentario